BRONCOSCOPÍA RÍGIDA: INTERVENCIÓN COMPLEJA EN VÍAS RESPIRATORIAS

Monte Grande, 16 de abril de 2026 - El procedimiento llevado a cabo en el HBEE permite resolver obstrucciones complejas de la vía aérea mediante tecnología avanzada y un abordaje interdisciplinario de alta exigencia.

El Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario Esteban Echeverría (HBEE) llevó adelante una broncoscopía rígida, un procedimiento especializado destinado al tratamiento de patologías de la vía aérea, que requiere equipamiento particular, un equipo interdisciplinario con gran capacitación y condiciones quirúrgicas específicas para garantizar la seguridad del paciente y la efectividad de la intervención.

La broncoscopía rígida es una técnica endoscópica que se realiza mediante la utilización de un tubo metálico recto que se introduce por la boca para acceder a las vías respiratorias de gran calibre. A diferencia de la modalidad flexible, que emplea un fibrobroncoscopio delgado y permite explorar áreas más pequeñas, la rígida está orientada principalmente a intervenciones terapéuticas, ya que posibilita el uso de instrumental de mayor tamaño y una capacidad superior de aspiración y control.

Entre sus principales indicaciones se destacan la extracción de cuerpos extraños alojados en la vía aérea, el manejo de obstrucciones producidas por tumores, coágulos o secreciones espesas, el tratamiento de estenosis traqueales mediante dilatación y colocación de stents, así como el control de hemorragias severas, como en casos de hemoptisis masiva. Asimismo, permite la toma de biopsias en situaciones donde se requiere un abordaje más preciso o con mayor capacidad de intervención.

Se trata de un procedimiento que implica un alto nivel de complejidad técnica y organizativa. Su puesta en práctica está atravesada por la labor de neumonólogos intervencionistas y cirujanos torácicos, responsables de la maniobra, junto a anestesiólogos que garantizan la administración de anestesia general y la estabilidad clínica del paciente durante todo el proceso. A su vez, el rol del personal de enfermería e instrumentación quirúrgica resulta clave para la preparación del campo operatorio, la asistencia durante la intervención y el manejo del instrumental.

El entorno donde se lleva a cabo también es crucial para su éxito. La broncoscopía rígida requiere de un quirófano equipado con broncoscopios de distintos calibres, pinzas de biopsia, agujas de punción, cánulas de aspiración y, según el caso a abordar, tecnología complementaria como láser o crioterapia. Además, se necesita infraestructura adecuada que incluya mesa anestésica, sistemas de provisión de oxígeno, vacío y aire comprimido, así como equipamiento de radioscopía para guiar ciertas intervenciones. A esto se suman áreas de soporte indispensables, como salas de desinfección de instrumental y espacios de recuperación con monitoreo continuo del paciente.

Si bien es un procedimiento seguro cuando es realizado por equipos experimentados como el del HBEE, existen riesgos en su realización. Entre las posibles complicaciones se encuentran lesiones traumáticas —como daño en piezas dentarias, cuerdas vocales o incluso perforaciones traqueales o bronquiales—, así como complicaciones respiratorias como hipoxemia, neumotórax o laringoespasmo. Por este motivo, se implementa un abordaje integral que incluye una evaluación preoperatoria rigurosa, la firma de un consentimiento informado donde se explican los alcances y riesgos de la práctica, el uso de radioscopía durante la intervención, de ser necesario, y un seguimiento postoperatorio en áreas especialmente equipadas.

En el sistema de salud público, la realización de broncoscopías rígidas no es moneda corriente, ya que se trata de una práctica que demanda recursos específicos y se aplica en un conjunto acotado de patologías en comparación con la flexible. En ese contexto, el HBEE transformó lo extraordinario en una cuasirutinaria práctica: durante el último año se realizaron aproximadamente diez procedimientos de este tipo, principalmente en el tratamiento de estenosis traqueales y, en menor medida, en el abordaje diagnóstico de tumores pulmonares.

Uno de los aspectos más relevantes de esta intervención es su impacto positivo directo en la calidad de vida de los pacientes. En muchos casos, representa una alternativa eficaz frente a cirugías torácicas más invasivas, permitiendo resolver obstrucciones de manera rápida y con una recuperación más favorable. La mejoría en la capacidad respiratoria suele ser inmediata, lo que reduce síntomas como la disnea y favorece una evolución clínica más estable, incluso en pacientes en cuidados paliativos.

Llevar a cabo este tipo de prácticas da cuenta del nivel de desarrollo en el que se posiciona el HBEE, tanto en términos de infraestructura como en la destreza de sus equipos. Contar con tecnología específica y articular profesionales de distintas especialidades permite responder a cuadros complejos, garantizando atención de calidad, seguridad del paciente y acceso a procedimientos que no se hallan con facilidad en el sistema público.

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