CASO QUE SE DA EN UNA VEZ EN UN MILLÓN RESUELTO EN EL HBEE

Monte Grande, 11 de junio de 2026 - El equipo de la Sala de Cirugía de Cabeza y Cuello resecó por completo un glomus vagal, lesión que afecta a una porción ínfima de personas, mediante una estrategia quirúrgica que incluyó embolización previa y disección milimétrica de estructuras vasculares y neurales.

Una paciente que llevaba más de dos años consultando a distintos especialistas sin obtener diagnóstico encontró respuesta en el sur del conurbano, en la ciudad de Monte Grande. El Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario Esteban Echeverría (HBEE) fue quien llevó a cabo el procedimiento exitoso en el que la Sala de Cirugía de Cabeza y Cuello y un equipo interdisciplinario extirparon en su totalidad un glomus vagal paracraneal -uno de los tumores benignos más infrecuentes del sistema nervioso parasimpático- sin que la mujer presentara parálisis del nervio vago ni ninguna otra secuela neurológica. El caso, abordado y solucionado de manera transversal, representa un resultado que la medicina ubica en el 5% más favorable de este tipo de intervenciones, ya que el 95% de los casos restantes finaliza acarreando alguna secuela postoperatoria.

El camino en busca de la solución definitiva comenzó con una resonancia magnética realizada en el propio nosocomio, estudio que permitió identificar inicialmente la posibilidad de un glomus carotídeo. El análisis conjunto entre el equipo de Cirugía y los profesionales de Diagnóstico por Imágenes llevó a precisar qué era lo que se hallaba alojado: un glomus vagal, una variante de tumor que no surge de la arteria carótida sino del nervio vago en su porción paracraneal. Los tumores glómicos son lesiones que se originan en células del sistema nervioso parasimpático y, aunque benignos en cierto punto, en localizaciones específicas exigen un abordaje equivalente al que se realiza frente a un tumor maligno por la complejidad anatómica de la zona comprometida.

“Como el tumor nace del propio nervio vago, la tasa de parálisis alcanza el 95% incluso cuando se intenta preservarlo. La paciente ingresó al 5% de mejor resultado posible”, explicaron desde la Sala de Cirugía de Cabeza y Cuello.

Como la lesión presentaba una gran cantidad de vasos sanguíneos, el equipo evaluó distintas opciones y decidió realizar una etapa previa a la cirugía: una embolización, procedimiento endovascular llevado adelante junto a neurocirujanos intervencionistas, que permite reducir el flujo de sangre hacia el tumor mediante la aplicación de sustancias específicas. Para ello, primero se realizó una angiografía, un estudio que permitió identificar con precisión los vasos que alimentaban la lesión y, dentro de las 24 horas siguientes, se efectuó la embolización como tal. Gracias a esta preparación previa, se logró disminuir el sangrado durante la cirugía, mejorar la visibilidad del campo operatorio y trabajar con mayor seguridad sobre las estructuras cercanas.

Estructuras anatómicas comprometidas en la cirugía:

  • Nervio vago (tumor de origen): responsable de la fonación y la deglución.
  • Nervio hipogloso: controla la motilidad de la lengua.
  • Nervio espinal accesorio: regula la función del hombro.
  • Arteria carótida interna y carótida externa
  • Vena yugular interna

La intervención quirúrgica, realizada bajo anestesia general, demandó una disección meticulosa para identificar y separar cada una de estas estructuras antes de aislar y resecar el tumor en su totalidad. La zona operatoria, en la región lateral del cuello con extensión paracraneal, concentra una densidad extraordinaria de elementos vasculares y neurales que convierten cualquier mínimo error técnico en una complicación que puede no tener vuelta atrás.

La evolución posterior a la cirugía confirmó el resultado esperado. Al momento del alta, la paciente no presentaba alteraciones en la voz, conservaba una correcta deglución y mantenía movimientos normales de la lengua, signos que indicaron que los nervios y estructuras comprometidas en la zona habían sido preservados. Además, el tumor pudo ser extraído por completo, un aspecto clave en este tipo de lesiones, ya que reduce al mínimo las posibilidades de reaparición de la enfermedad.

El caso refleja de manera integral capacidades que el HBEE ha consolidado: generar diagnósticos precisos mediante tecnología de imágenes avanzada en la propia institución, la intervención coordinada para preparar procedimientos de elevada complejidad y un equipo quirúrgico con formación específica para abordar patologías poco frecuentes y de gran dificultad técnica. Tras más de un año de consultas y estudios sin respuestas definitivas, la paciente encontró en el Hospital el diagnóstico preciso y la resolución completa de su problema de salud.

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