EL HBEE CELEBRÓ TRES AÑOS DE UN MODELO QUE CUIDA Y PERMITE VIVIR

Monte Grande, 20 de octubre de 2026 - Con una jornada que combinó diálogo entre especialistas, actividad física y expresión artística, la Sala de Hospital de Día conmemoró su tercer aniversario bajo el lema “Movimiento es vida”.

El Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario Esteban Echeverría (HBEE) llevó a cabo una jornada especial por el tercer aniversario de la Sala de Hospital de Día, con la participación del equipo interdisciplinario que acompaña cotidianamente a los pacientes. La actividad tuvo la característica peculiar de desarrollarse en distintos puntos del predio institucional en forma de recorrida y reunió en una misma mañana intercambio experiencial, expresiones culturales y movimiento físico, tres dimensiones que sintetizan el cuore del dispositivo.

A las 10:30 fue la puesta en marcha con un diálogo ameno entre profesionales, pacientes y familiares en torno a una de las ideas centrales del encuentro: la importancia del movimiento durante los tratamientos. La recuperación no se acota a lo estrictamente biológico, sino que se construye con intervenciones coordinadas, donde lo clínico, lo psicológico y lo funcional se articulan en torno a la persona. Las Lic. Yanina Dranca y Sabrina Lado abordaron el rol de la salud mental dentro de una atención integral. Luego, el Dr. Diego Gianni y el Lic. Julián Salto compartieron el espacio con pacientes y familiares, quienes relataron sus procesos de recuperación, el acompañamiento recibido y el significado de volver a moverse luego de atravesar situaciones de enfermedad complejas. Uno de ellos lo resumió como “volver a vivir”. Finalmente, el Lic. Nahuel Luengo propuso una reflexión sobre los hábitos, la actividad física y el autocuidado como herramientas para mejorar la calidad de vida.

Tras una pausa con café, que habilitó un espacio de encuentro e intercambio entre los asistentes, la propuesta llevó esas reflexiones a la práctica. Frente al arco del Hospital, Nahuel Luengo guió una entrada en calor antes de iniciar una caminata por el predio. Pacientes, familiares y trabajadores recorrieron juntos el circuito y, al completarlo, hicieron sonar una campana como señal de haber alcanzado el objetivo. La escena recuperó de forma concreta uno de los mensajes que atravesó toda la jornada: moverse, dentro de las posibilidades y con la orientación de los equipos tratantes, también forma parte del cuidado. 

El cierre incorporó la expresión artística con una presentación de danzas folclóricas a cargo de Felisa Duarte, directora del Ballet Sonkoy, que invitó a los presentes a compartir el último momento del encuentro. La aparición del arte en un ámbito hospitalario reafirmó una concepción del cuidado que no se limita a la dimensión clínica, sino que también contempla los vínculos, las emociones, el disfrute y aquellas experiencias que acompañan a las personas durante sus tratamientos.

Desde su inicio, la Sala ofrece una atención ambulatoria intensiva, en la que cada persona concurre durante un período acotado para recibir intervenciones médicas y terapéuticas que no interrumpen su rutina ni la alejan de sus vínculos familiares y sociales. Equipos interdisciplinarios, integrados por psicólogos, psiquiatras, trabajadoras sociales, terapistas ocupacionales, enfermeros y distintas especialidades médicas, diseñan estrategias personalizadas y ajustadas a las necesidades reales de cada paciente, con espacios grupales, instancias psicoeducativas y la participación del entorno cercano como una parte crucial del proceso.

El tercer aniversario exhibe una Sala consolidada y con objetivos claros: un enfoque integral imprescindible, comunicación clínica constante y trabajo interdisciplinario en todas las etapas. La jornada permitió poner esas ideas en palabras, pero también en experiencias concretas: pacientes que recuperaron autonomía, familias que encontraron acompañamiento y equipos que entienden que el tratamiento continúa más allá de una práctica médica puntual. En el HBEE, la combinación de complejidad técnica y acompañamiento personalizado es el diferencial, con la convicción de que cuidar es, siempre y en todo momento, garantizar la atención sin perder de vista que la vida trasciende las fronteras físicas del Hospital.

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