EL HBEE EXTIRPÓ UN TUMOR RIESGOSO QUE OPRIMÍA EL CORAZÓN

Monte Grande, 27 de julio de 2026 - El equipo del Hospital retiró con éxito una masa de más de 10 centímetros que comprometía grandes vasos, mediante una intervención con embolización previa y abordaje ampliado.

Monte Grande, 27 de julio de 2026 – El equipo del Hospital retiró con éxito una masa de más de 10 centímetros que comprometía grandes vasos, mediante una intervención con embolización previa y abordaje ampliado.

El Servicio de Cirugía Torácica del Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario Esteban Echeverría (HBEE) llevó adelante la resección exitosa de un tumor de más de 10 centímetros alojado en el mediastino, la región central del tórax ubicada entre ambos pulmones, que comprimía el corazón y comprometía seriamente su función. La intervención, que exigió una planificación meticulosa y la articulación de múltiples especialidades, se resolvió con un desenlace favorable para una paciente mayor de 70 años que presentaba antecedentes quirúrgicos oncológicos previos.

Un desafío desde el diagnóstico

La primera dificultad del caso radicó en la historia clínica de la paciente. Años atrás, ella había sido intervenida por un tumor pleural, un antecedente que instalaba la sospecha de que la nueva masa detectada pudiera tratarse de una recidiva de aquel proceso oncológico. Este dato no era menor: modificaba tanto el abordaje diagnóstico como el pronóstico y obligaba al equipo tratante a extremar los recaudos antes de definir la estrategia terapéutica.

A esa complejidad diagnóstica se sumó una urgencia clínica ineludible. La masa tumoral ejercía una presión creciente sobre las cavidades cardíacas, y el equipo médico determinó que cada día de demora incrementaba el riesgo vital de la paciente a causa del progresivo deterioro cardiovascular. Se trazó, entonces, un doble desafío: actuar con la rapidez que el cuadro exigía sin resignar la precisión y el control necesarios para una cirugía de semejante magnitud, en contacto directo con estructuras vasculares y cardíacas de máximo riesgo.

La estrategia: un abordaje planificado en etapas

Antes de ingresar al quirófano, el Servicio de Hemodinamia realizó una embolización selectiva de los vasos que irrigaban el tumor. Este procedimiento, que consiste en ocluir de manera dirigida el flujo sanguíneo hacia la masa tumoral, permitió reducir de forma significativa el riesgo de sangrado masivo durante la cirugía, uno de los factores que más peso tienen en el pronóstico de las resecciones de tumores altamente vascularizados.

Con el terreno preparado, el equipo de Cirugía Torácica llevó adelante una resección radical mediante una toracotomía, la vía de abordaje que permite el acceso directo a la cavidad torácica. La intervención se desarrolló con control visual y vascular total sobre una zona anatómica de altísimo riesgo, en contacto directo con la vena cava superior, la vena pulmonar inferior derecha y la aurícula derecha, estructuras cuya lesión accidental podría haber derivado en complicaciones hemodinámicas graves e inmediatas.

Durante el desarrollo de la cirugía, y ante la comprobación de que el tumor invadía estructuras vecinas, el equipo quirúrgico decidió ampliar el procedimiento original. Se realizó una pericardiectomía parcial, es decir, la resección de una porción del pericardio, la membrana que envuelve al corazón, y una bisegmentectomía pulmonar, que implicó la extirpación de dos segmentos del pulmón comprometidos por la infiltración tumoral. Esta capacidad de adaptar la estrategia quirúrgica en tiempo real, sin perder el control sobre el campo operatorio, resultó determinante para el resultado final de la intervención.

¿Por qué alta complejidad?

Distintos factores confluyeron para convertir esta intervención en un procedimiento de excepcional dificultad técnica. En primer lugar, la edad de la paciente, mayor de 70 años, condición que por sí sola incrementa los riesgos anestésicos y quirúrgicos asociados a cualquier procedimiento de esta envergadura. En segundo lugar, el antecedente de una cirugía torácica previa del mismo lado, que generaba adherencias, es decir, tejido cicatricial que dificulta la disección y aumenta el riesgo de lesiones inadvertidas durante el procedimiento.

A esto se sumó la naturaleza recidivante del tumor, un factor que suele implicar mayor agresividad biológica y mayor dificultad para delimitar los planos quirúrgicos, y, especialmente, el contacto directo de la masa con estructuras cardiovasculares de máximo riesgo, una condición que exige del equipo tratante un dominio técnico y una capacidad de anticipación pocas veces requeridos en la práctica quirúrgica habitual.

El valor del trabajo interdisciplinario

Este caso reafirma, una vez más, la relevancia del trabajo articulado entre los diferentes servicios del HBEE. La resolución exitosa de la intervención fue posible gracias a la coordinación entre los equipos de Hemodinamia y Cirugía Torácica, Cirugía Plástica y Reparadora, Anestesiología y Terapia Intensiva, cuya intervención conjunta permitió sostener a la paciente en cada una de las etapas del proceso, desde la preparación prequirúrgica hasta la recuperación posterior a la cirugía.

La resolución favorable de este caso posiciona al HBEE como un centro de referencia en el manejo de patología oncológica torácica de alta complejidad, y da cuenta de una capacidad instalada que combina tecnología de precisión, formación especializada y una cultura de trabajo interdisciplinario capaz de sostener intervenciones de altísimo riesgo con los más altos estándares de calidad y seguridad para el paciente.

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