EL SERVICIO DE KINESIOLOGÍA, GANADOR EN EL COKIBA Y PRESENTE EN LA SATI

Monte Grande, 11 de septiembre - Dos investigaciones sobre pacientes neurocríticos fueron expuestas en la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva y en el Colegio de Kinesiología de la Provincia, con una victoria en este último.

El Servicio de Kinesiología del Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario Esteban Echeverría (HBEE) se consagró con el primer puesto en el 9° Congreso del Colegio de Kinesiología de la Provincia de Buenos Aires (COKIBA), con un estudio sobre la evolución de pacientes con daño cerebral luego de retirarles la traqueostomía. Ese mismo trabajo, junto con una segunda investigación sobre el uso prolongado de respirador artificial en pacientes con lesiones neurológicas graves, fue presentado en simultáneo en la provincia de San Juan, en el marco del Congreso de la Sociedad Argentina de Terapia Intensiva (SATI). Ambos estudios abordaron distintas dimensiones del cuidado de pacientes internados en terapia intensiva por afecciones neurológicas críticas.

El trabajo ganador tuvo como puntapié inicial una pregunta simple pero poco explorada: ¿cómo continúan los pacientes con daño cerebral una vez que se alejan del nosocomio? El equipo, formado por profesionales del Servicio, realizó un seguimiento exhaustivo de seis meses a quienes se les había retirado la cánula de traqueostomía, con el objetivo de dar cuenta de su recuperación y su grado de independencia en la vida diaria.

El estudio siguió a 35 pacientes, con una edad promedio de 43 años, que habían sufrido principalmente traumatismos de cráneo, ACV hemorrágico o hemorragias cerebrales. Todos habían ingresado a terapia intensiva en estado grave. Los resultados fueron muy alentadores: el retiro de la traqueostomía fue exitoso en el 100% de los casos durante la internación, con un solo paciente que necesitó volver a usar respirador a los seis meses, y 9 de cada 10 pacientes seguían con vida al cabo de ese período. Además, la recuperación neurológica mejoró de manera notable entre el momento del retiro y el alta.

Un hallazgo llamativo fue que los pacientes que ingresaron más desorientados o con menor nivel de conciencia tardaron más tiempo en recuperarse dentro del Hospital, pero a los seis meses tuvieron una evolución y una supervivencia similares a las de quienes ingresaron más lúcidos. Es decir, ingresar en un estado más comprometido no significa, a largo plazo, un panorama desfavorable.

El Lic. Fernando Franco, integrante del equipo autor del trabajo, explicó que la idea surgió de una inquietud que atravesaba a todo el grupo: ¿Qué pasa con los pacientes neurológicos que -a priori- en el Hospital están vivos pero secuelados? Franco remarcó que no existe un consenso sobre cómo y cuándo retirar la traqueostomía, por lo que desarrollaron un propio protocolo, con una selección meticulosa de los pacientes y un fuerte trabajo interdisciplinario. Sobre la experiencia de exponer esta labor en el COKIBA, señaló que fue “muy grata” y sirvió para mostrar “la visibilidad del trabajo en el Hospital y la importancia de la investigación”.

La segunda investigación, presentada en la SATI, analizó cuántos pacientes con lesión cerebral aguda (por ejemplo, a causa de un ACV o un golpe fuerte en la cabeza) precisan un respirador artificial durante un tiempo prolongado, es decir, más de 21 días. Para eso, el equipo hizo un relevamiento de las historias clínicas de los pacientes internados en la Unidad de Terapia Intensiva entre septiembre de 2024 y enero de 2025.

Sobre 53 pacientes analizados, el resultado arrojó que casi 4 de cada 10 necesitaron respirador por más de 21 días, y 1 de cada 6 lo necesitó por más de un mes. Los principales motivos de internación fueron el ACV hemorrágico y los traumatismos de cráneo, en partes iguales. Casi la mitad de los pacientes debió ser traqueostomizada, es decir, requirió una pequeña cirugía en la garganta para conectar el respirador de forma más segura y prolongada.

Saber cuántos pacientes necesitan del respirador ayuda al equipo de salud a organizar mejor los cuidados y a planificar la rehabilitación desde etapas tempranas. La Lic. Agustina Ribeiro, una de las autoras del trabajo, contó que presentar la investigación fue motivo de orgullo para el equipo: “Uno siente cierto orgullo de poder decir que es el HBEE el que está presentando ese trabajo”, señaló, y destacó que la institución “es reconocida” entre los profesionales del área. Además, remarcó que el estudio fue posible gracias al trabajo conjunto con los médicos de Terapia Intensiva y con la Unidad de Conocimiento Traslacional del Hospital.

El primer puesto obtenido en el COKIBA es un reconocimiento al equipo que lo llevó adelante, con el plus de gozar también de una validación externa, hecha por especialistas de otras instituciones. Ese tipo de distinción confirma que las preguntas que se hace el Servicio de Kinesiología sobre su propia práctica tienen relevancia para toda la comunidad, más allá de las paredes de la institución.

Cada estudio que surge de la práctica diaria aporta evidencia dura para mejorar la atención, prevenir complicaciones y diseñar mejores estrategias de rehabilitación. Observar, medir y cuestionar la propia tarea es crucial, y la combinación de profesionales de distintas áreas trabajando de manera conjunta consolida al HBEE como un centro de referencia en la atención, con la calidad e innovación como pilares distintivos en la comunidad.

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