Resolver con rapidez y precisión cuadros dificultosos ya es parte de la rutina médica del Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario Esteban Echeverría (HBEE): situaciones que parecen adversas logran resolverse en menos de 40 minutos. En este caso, la Sala de Hemodinamia llevó a cabo una angioplastía de tronco de arteria coronaria izquierda con IVUS y dispositivo IVL para litotricia intracoronaria, un procedimiento inusual en la región, que requiere tecnología avanzada y una precisión meticulosa por parte del equipo profesional.
El eje central de la intervención fue destapar una arteria del corazón que presentaba una obstrucción considerable, a tal punto que impedía la circulación normal del flujo sanguíneo. Se utilizó equipamiento de última generación que permitió erosionar la rigidez de las placas y monitorear segundo a segundo el progreso desde el interior de la arteria.
El paciente octogenario presentaba una enfermedad del tronco de la coronaria izquierda, una de las más importantes, ya que irriga una gran parte del corazón, y su obstrucción implica un riesgo significativo. Al realizar el diagnóstico inicial, fue descartado para cirugía convencional debido a sus comorbilidades. Por eso, se optó por una angioplastia coronaria, una técnica mínimamente invasiva que permite abrir arterias obstruidas mediante un pequeño “globo” que se infla en su interior, y que muchas veces se complementa con la colocación de un stent para mantener el flujo sanguíneo, como en este caso.
Para facilitar la apertura de la arteria, se utilizó un dispositivo de litotricia intracoronaria (IVL), que emite ondas sonoras de choque para fragmentar las placas de calcio que rigidizan la pared del vaso, permitiendo la expansión del balón y la posterior colocación del stent. También se utilizó ecografía intracoronaria (IVUS), que permite visualizar en tiempo real un corte transversal de la arteria, observar su circunferencia y verificar cómo está posicionado el stent contra la pared vascular. De esa manera, se previenen complicaciones como la trombosis al asegurar la correcta expansión.
La angioplastia de tronco de arteria coronaria izquierda se cataloga como alta complejidad debido a la anatomía particular de estas lesiones: suelen comprometer bifurcaciones y, ante una eventualidad, pueden afectar hasta el 70-80% de la circulación del corazón. Por eso, se requiere tecnología especializada como el IVUS y un equipo entrenado para llevar adelante una intervención segura y eficaz. En este caso, el procedimiento fue liderado por el Dr. Pablo Olmedo, el Dr. Adrián Rossini y la Dra. Marbella Sibada Lezma, con la participación articulada de los equipos de Hemodinamia, Cardiología Intervencionista, Cirugía Vascular y Anestesia.
“Realizar estas intervenciones en el Hospital es clave para tratar la enfermedad coronaria compleja en pacientes con comorbilidades que no pueden afrontar una cirugía de revascularización debido al riesgo”, destacó el Dr. Olmedo. En relación con la dinámica veloz del procedimiento, agregó: “Es fundamental tener paciencia y cumplir cada paso para lograr un resultado óptimo”.
Rapidez, precisión y eficacia son tres de las cualidades que distinguen al HBEE y a su equipo al concretar intervenciones de esta magnitud. Patologías complejas que ponen en riesgo la vida de los pacientes son abordadas con solvencia gracias al alto nivel de los profesionales y a la tecnología de vanguardia con la que se cuentan. De esta manera, el Hospital se consolida como referente para la comunidad sanitaria en torno a sus tres pilares fundamentales: alta complejidad, innovación y calidad.