NUEVO NEURONAVEGADOR DE PUNTA EN EL HBEE

Monte Grande, 22 de junio de 2026 - El Hospital incorporó este sistema de última generación que se introduce en el quirófano para guiar intervenciones en tiempo real y elevar la precisión al nivel milimétrico.

La innovación es uno de los pilares indeclinables del Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario Esteban Echeverría (HBEE). Para continuar en ese sendero, tomó la decisión de sumar dos equipos de tecnología de vanguardia al plano quirúrgico: un neuronavegador y un O-arm. Ambos sistemas ya fueron instalados, puestos a prueba y el personal de los servicios que le darán uso ya completó la capacitación necesaria, debido a la precisión que requiere su uso. Con esta incorporación, la institución consolida su posición como hospital de tercer nivel y amplía su capacidad para resolver patologías que antes requerían derivación.

El neuronavegador es un sistema de guía quirúrgica en tiempo real. Para comprender su funcionamiento de forma más terrenal, oficia como una suerte de GPS: integra las imágenes diagnósticas previas del paciente -resonancias magnéticas o tomografías- y construye un modelo tridimensional de su anatomía. En el momento de la intervención, cámaras infrarrojas y sensores ubicados en el instrumental rastrean la posición exacta de cada herramienta dentro del campo quirúrgico. El cirujano ve en pantalla, en tiempo real, dónde está operando.

El cambio con la utilización de este sistema es trascendental: hasta ahora, el profesional debía hacer mentalmente la correlación entre las imágenes del estudio y lo que tenía frente a sí en la mesa de operaciones. El neuronavegador elimina ese margen de interpretación. Permite, además, simular la intervención antes de realizarla, identificar trayectos seguros para evitar estructuras críticas y verificar, al finalizar, que la remoción de un tumor fue completa.

Los beneficios directos para el paciente incluyen menor riesgo de dañar zonas funcionales -como las que controlan el habla o el movimiento-, incisiones más pequeñas, menor tiempo en quirófano y una recuperación más rápida y amena.

Por otra parte, el O-arm es un sistema de imágenes intraoperatorias. Su nombre responde a su morfología: un arco circular -llamado gantry– que se abre y cierra alrededor del paciente. Funciona como un híbrido entre el arco en C tradicional y un tomógrafo portátil: puede obtener imágenes de rayos X en dos dimensiones y reconstrucciones en tres dimensiones durante la cirugía, sin la necesidad de mover al paciente.

Esto permite al equipo que lleva a cabo la cirugía controlar en el momento la colocación de implantes, verificar posiciones y ajustar la planificación, prescindiendo de interrumpir el procedimiento. Es especialmente relevante en cirugía de columna, donde la precisión en el posicionamiento de tornillos e implantes es determinante para un resultado exitoso.

La incorporación del neuronavegador impacta directamente en todas las patologías craneales y espinales: tumores de cerebro y columna, lesiones vasculares y biopsias complejas, entre otras. También reemplaza a la estereotaxia -una técnica de localización quirúrgica más antigua- en procedimientos que lo requieran. A esto se suma el implante de válvulas, drenajes y electrodos para el tratamiento de la epilepsia y la enfermedad de Parkinson.

Los servicios que utilizarán estos equipos son principalmente Neurocirugía y Cabeza y Cuello. El sistema también ofrece soporte para neuroendoscopía y equipos de corte y fresado de alta velocidad, lo que amplía el espectro de procedimientos posibles.

El neuronavegador y el O-arm no son incorporaciones aisladas. Se suman al inventario innovador que caracteriza a la institución, como al microscopio Carl Zeiss TIVATO 700, de última generación, que puede integrarse con ambos sistemas. La combinación de estas tres tecnologías configura un quirófano con capacidades que, hasta hace poco, no estaban disponibles en el Hospital.

La incorporación de este equipamiento tiene una consecuencia concreta y palpable: procedimientos que antes debían trasladarse a otras instituciones ahora pueden realizarse en el HBEE, reduciendo traslados para el paciente, asegurando continuidad en el seguimiento clínico y acrecentando autonomía para la institución. Así, entonces, se avanza en la consolidación como referente regional de neurocirugía de alta complejidad.

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