OPORTUNISTAS SILENCIOSOS: EL DESAFÍO PARASITARIO EN EL HOSPEDADOR INMUNOCOMPROMETIDO

Monte Grande, 11 de mayo de 2026 - El Dr. Germán Astudillo, referente nacional en parasitología, disertó ante médicos, microbiólogos y residentes en el Ateneo Central del HBEE, acerca de organismos que, ante la caída del sistema inmune, pueden volverse letales.

En el marco del Ateneo Central de abril, coordinado por la Unidad de Epidemiología, el Hospital de Alta Complejidad del Bicentenario Esteban Echeverría recibió a uno de los especialistas más reconocidos del país en parasitología clínica. El Dr. Germán Astudillo, Jefe del Servicio de Parasitología Sanitaria del INEI-ANLIS y Jefe de la Sección Parasitología del Hospital de Infecciosas Dr. F.J. Muñiz, acudió al encuentro interdisciplinario para adentrarse en un problema que no siempre recibe la atención que merece: los parásitos que no dan señales hasta que el cuerpo ya no puede defenderse.

Hay parásitos que conviven con las personas sin generar síntomas. El problema aparece cuando el sistema inmune se debilita: por una infección como el VIH, por un trasplante, o por tratamientos como la quimioterapia. En ese momento, esos mismos organismos pueden causar una variedad de daños: diarreas que no ceden, lesiones en órganos y, en los casos más graves, la muerte. Lo que en una persona sana sería un malestar pasajero, en un paciente inmunocomprometido puede convertirse en una emergencia.

Para explicarlo, el expositor tomó como referencia un caso concreto: un hombre de 32 años que viajó a Mozambique, tomó agua local y retornó a Argentina con un cuadro febril, escalofríos y diarrea que llevaba un mes. Los análisis revelaron que tenía VIH sin tratar y las defensas muy bajas. Ese dato cambió todo: no solo el diagnóstico, sino también cómo buscarlo. Porque cuando el sistema inmune no responde con normalidad, los parásitos se comportan de manera distinta y los métodos para encontrarlos también tienen que serlo.

Detectar estos organismos no es sencillo. El punto de partida es el análisis de materia fecal, que puede hacerse en fresco, de forma seriada o mediante técnicas de concentración como Telemann, Willis y Sheather, cada una orientada a distintos tipos de parásitos. A eso se suman las coloraciones especiales -como la de Kinyoun- que permiten visualizar organismos que de otro modo pasarían inadvertidos. Sin embargo, el microscopio tradicional tiene límites: algunos parásitos son tan pequeños o están en tan poca cantidad que pueden escapar al ojo entrenado.

Ahí es donde entran los métodos más modernos. Las pruebas inmunológicas y moleculares -como la PCR, que lee directamente el ADN del parásito- permiten detectar organismos que los métodos clásicos subdiagnostican, distinguir entre especies que se ven casi iguales al microscopio e identificar variantes dentro de una misma especie. Esa precisión no es un detalle menor: dos parásitos morfológicamente similares pueden transmitirse por vías distintas y requerir tratamientos diferentes. En pacientes con defensas bajas, no identificar al agente correcto y a tiempo tiene consecuencias directas sobre la evolución clínica. La desventaja es que estos métodos requieren equipamiento costoso y no siempre están disponibles en todos los centros. Sin embargo las redes de derivación permiten que los pacientes accedan a estos diagnósticos  de manera costo-efectiva para el sistema público de salud.

El Ateneo Central es una de las actividades de formación que el HBEE organiza mes a mes para trabajar distintos casos, debatir y escuchar a quienes comparten la tarea diaria. Traer voces externas de primer nivel le permite al equipo mantenerse actualizado frente a escenarios clínicos complejos y poco frecuentes, pero que exigen respuestas rápidas y precisas cuando se presentan.

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